De herramienta de rescate a herramienta preventiva: la cámara hiperbárica en cirugía de contorno corporal

14 de mayo de 2026

clock

5m 28s

Compartir:

Entrevista realizada en el Congreso AMCPER 2026 — Expo Santa Fe, Ciudad de México

 


 

Hubo un tiempo en que la cámara hiperbárica se reservaba para cuando algo salía mal. Para el paciente complicado, el que no cicatrizaba, el que se torcía. La Dra. Vianney Anguiano, cirujana plástica especializada en contorno corporal en el estado de Durango, México, representa una generación de médicos que piensan diferente: la terapia hiperbárica no es el plan B. Es parte del protocolo desde el primer día.

 


 

Contorno corporal y oxígeno: una combinación que tiene sentido

 

Las cirugías de contorno corporal —liposucciones, abdominoplastias, lipoescultura— son procedimientos que intervienen simultáneamente múltiples planos tisulares. La piel, el tejido graso, los músculos y los vasos sanguíneos son movilizados, resecados o reposicionados en una misma cirugía. Eso genera una demanda de cicatrización significativa y un terreno donde las complicaciones, si aparecen, pueden escalar rápido.

 

La Dra. Anguiano incorporó la cámara hiperbárica como parte estándar de su práctica, aplicándola tanto antes como después de la cirugía según el perfil de cada paciente. La lógica es precisa: saturar los tejidos con oxígeno a presión antes de someterlos a una agresión quirúrgica los prepara mejor. Aplicarla después acelera la respuesta regenerativa.

 


 

Un protocolo basado en el riesgo real de cada paciente

 

Lo que distingue el enfoque de la Dra. Anguiano no es solo usar la cámara, sino saber cuándo y cómo priorizarla. Su criterio de decisión está basado en variables clínicas concretas:

 

Pacientes con cirugías previas de contorno corporal reciben manejo con cámara hiperbárica antes de la intervención. Los tejidos que ya fueron operados tienen una vascularización alterada, mayor rigidez y menor capacidad de respuesta. La oxigenación preoperatoria los prepara para el nuevo procedimiento.

 

Pacientes sin antecedentes quirúrgicos reciben la cámara principalmente en el período posoperatorio, donde el beneficio sobre la cicatrización y la desinflamación es más inmediato y medible.

 

Pacientes con factores de riesgo —diabetes, tabaquismo activo, enfermedades que comprometen la circulación periférica— son candidatos prioritarios. La Dra. Anguiano es clara al respecto: en estos casos, suspender el tabaco y sumar la terapia hiperbárica no es opcional, es parte del protocolo de seguridad.

 

Este nivel de personalización es posible porque las cámaras de Biobarica se adaptan a distintos perfiles sin requerir infraestructura compleja ni personal especializado exclusivo.

 


 

El cambio de paradigma: de tratar complicaciones a prevenirlas

 

Uno de los momentos más reveladores de la entrevista es cuando la Dra. Anguiano describe la evolución del uso clínico de la cámara hiperbárica en su especialidad:

 

"Antes tenía ese uso, más bien para pacientes con alguna complicación. Ahora ya es más bien una utilidad para prevenir complicaciones. Lo estamos utilizando como una herramienta preventiva y una herramienta para acortar tiempos."

 

Este desplazamiento —de reactivo a preventivo— es uno de los cambios más importantes en la forma en que la medicina hiperbárica está siendo incorporada por cirujanos plásticos de todo el mundo. Ya no se espera a que el tejido necrose, a que la herida se abra o a que la infección se instale. Se actúa antes, se reduce el riesgo y se acorta la recuperación.

 

El resultado es una experiencia postoperatoria cualitativamente distinta: menos complicaciones, menos reingresos, menos angustia para la paciente y menos presión sobre el equipo médico.

 


 

Lo que la paciente siente: más allá de la herida

 

La Dra. Anguiano introduce una dimensión que va más allá de los tejidos y las heridas: la experiencia subjetiva de la paciente durante la recuperación.

 

"Aparte de que le brinda una mejor recuperación y aumenta el flujo de oxígeno en su cuerpo, también les proporciona disminución de estrés; una experiencia completamente diferente para su calidad después de una cirugía tan compleja."

 

Esto no es un detalle menor. Una cirugía de contorno corporal implica semanas de reposo, incomodidad física, limitaciones funcionales y, frecuentemente, ansiedad por los resultados. Una herramienta que acelera la recuperación visible, reduce el dolor y genera una sensación de bienestar desde las primeras sesiones transforma radicalmente esa experiencia.

 

Y una paciente que vive una recuperación positiva no solo regresa: recomienda. En una práctica de cirugía plástica, donde la reputación y el boca a boca son determinantes, eso tiene un valor que va mucho más allá del resultado clínico inmediato.

 


 

La terapia hiperbárica no es solo para quirófano

 

Otro punto clave del testimonio de la Dra. Anguiano es la amplitud de aplicaciones que ha observado en su práctica, más allá del contexto puramente quirúrgico:

 

"No nada más se utiliza para aquellas pacientes que son quirúrgicas o que son operadas. También se utiliza para pacientes con migraña o con algunas otras patologías... en temas musculares, en temas de dolor... hemos visto hasta en temas de la piel que ha mejorado mucho la calidad en cuanto a la recuperación."

 

Esta observación refleja la naturaleza sistémica de la medicina hiperbárica: cuando el cuerpo recibe oxígeno a alta concentración y presión, los beneficios no se limitan a la zona operada. Se activan mecanismos de regeneración celular, se reduce la inflamación sistémica, mejora la circulación periférica y se estimula la producción de colágeno, con efectos perceptibles en la piel, el dolor muscular y la calidad de vida general.

 

Para un consultorio de cirugía plástica, esto significa que la cámara puede atender un universo de pacientes mucho más amplio que los postoperados, maximizando su utilización y diversificando las fuentes de ingreso.

 


 

El consejo para el colega que está evaluando dar el paso

 

La Dra. Anguiano tiene un mensaje para los profesionales que todavía están evaluando si incorporar la cámara hiperbárica a su práctica:

 

"Que no nada más se utiliza para aquellas pacientes quirúrgicas. También se utiliza para pacientes con migraña, temas musculares, dolor, calidad de piel... creo que hemos visto mejoras en muchos otros temas con las pacientes."

 

La invitación implícita es clara: no subestimar el alcance de la herramienta pensando que solo sirve para un tipo de paciente o una situación de emergencia. La cámara hiperbárica es versátil, segura, fácil de operar y genera valor en múltiples puntos de la práctica médica.

 

Con más de 2.000 médicos en más de 60 países ya trabajando con Biobarica, y con el respaldo del Biobarica Global System —que incluye protocolos clínicos, capacitación continua, software de gestión y soporte técnico remoto— el paso de evaluar a implementar es más corto de lo que parece.

 


 

Conclusión: la medicina hiperbárica como parte del estándar de cuidado

 

El testimonio de la Dra. Vianney Anguiano desde Durango suma una voz más a un consenso que crece en los consultorios de cirugía plástica de México y el mundo: la cámara hiperbárica dejó de ser una tecnología de nicho para convertirse en parte del estándar de cuidado posoperatorio.

 

Prevenir complicaciones, acortar tiempos de recuperación, mejorar la experiencia de la paciente y ampliar la cartera de servicios del consultorio: estos no son beneficios futuros ni promesas de brochure. Son los resultados que médicos como la Dra. Anguiano están documentando sesión a sesión, paciente a paciente.

 

Si sos médico y querés conocer cómo integrar la cámara hiperbárica a tu práctica, contactá a nuestro equipo y un especialista de Biobarica te acompaña desde el primer paso.

 


 

Entrevista realizada en AMCPER 2026, Congreso de Cirugía Plástica, Expo Santa Fe, Ciudad de México.

 

Compartir:

Relacionados