4 de agosto de 2026
5m 26s
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Entrevista realizada en el Congreso AMCPER 2026 — Expo Santa Fe, Ciudad de México Entrevistador: Dr. Fabrizio Verdini, enlace médico Biobarica
Hay datos que no necesitan interpretación. El Dr. Salvador García, cirujano plástico con práctica privada en el Hospital Jardines de Guadalajara, Jalisco, lleva tres años incorporando la cámara hiperbárica a su protocolo de post cirugía estética. Y cuando le preguntan cuál fue la diferencia, responde con números: de cada 100 pacientes operados, antes era común ver dehiscencias y complicaciones en las heridas. Hoy, 99 de cada 100 salen sin ningún problema. Ese es el antes y el después.
Tres años de protocolo, cero improvisación
El Dr. García no llegó a la terapia hiperbárica por curiosidad ni por moda. Llegó con un problema clínico concreto —la frecuencia de complicaciones en heridas postquirúrgicas— y encontró en la cámara hiperbárica una respuesta sistemática y medible.
Desde hace tres años, su protocolo estándar para pacientes de cirugía estética incluye:
- 5 sesiones preoperatorias, para preparar los tejidos antes de la operación..
- 10 sesiones postoperatorias, para acelerar la cicatrización y reducir complicaciones
La selección de pacientes prioriza aquellas con factores de riesgo conocidos: tabaquismo activo, antecedentes de mala cicatrización, o cualquier condición que comprometa la perfusión y la respuesta regenerativa del tejido. Pero el objetivo a mediano plazo es que todos los pacientes de cirugía estética reciban la terapia, independientemente de su perfil de riesgo.
Esta universalización del protocolo es la lógica de quien ya vio los resultados y no quiere dejar ningún paciente fuera de ese beneficio.
El número que lo dice todo
Cuando el Dr. Fabrizio Verdini, enlace médico de Biobarica, le pregunta al Dr. García cuál fue la diferencia concreta entre operar con y sin cámara hiperbárica, la respuesta es directa:
"Anterior a la medicina hiperbárica, de probablemente 100 pacientes que operábamos en cierta cirugía, era muy común ver un poco de dehiscencia o que sufrieran las heridas. Después del uso de la cámara hiperbárica, prácticamente eso se revirtió: de 100 pacientes, una llega a sufrir en la herida. El 99 salen perfectamente bien: más rápida recuperación, menos inflamación y mejor cicatrización."
99 sobre 100. Ese número resume tres años de práctica, decenas de protocolos y miles de sesiones. Y lo hace con la precisión de un médico que lleva el registro, que compara el antes y el después, y que puede afirmar con certeza que el cambio no fue gradual ni marginal: fue radical.
La terapia hiperbárica actúa sobre los mecanismos fisiológicos que explican ese resultado: aumenta la oxigenación tisular, estimula la síntesis de colágeno, reduce la respuesta inflamatoria y mejora la perfusión en los bordes de la herida —exactamente donde la dehiscencia y la necrosis tienen su origen.
La decisión de elegir Biobarica: certificaciones como punto de partida
El Dr. García es honesto sobre el proceso que lo llevó a elegir Biobarica. Al principio, había incertidumbre. Un equipo que venía del extranjero, una tecnología que no conocía en detalle, una inversión que requería convicción.
"Al principio hay algo de incertidumbre porque no conocés, era un equipo que venía del extranjero. Pero dándole la oportunidad, viendo que tiene las certificaciones como FDA, COFEPRIS y en varios países del mundo, eso te da un poco de confianza."
El camino que describe el Dr. García es el mismo que recorren muchos médicos antes de incorporar una nueva tecnología a su práctica: primero la duda, luego la investigación, después la evidencia que inclina la balanza. En su caso, las certificaciones internacionales —FDA, COFEPRIS, ANMAT y las de decenas de países— fueron el primer filtro de confianza. La performance de la cámara en la práctica diaria fue la confirmación definitiva.
Este punto es clave y el Dr. Verdini lo subraya durante la entrevista: antes de adquirir cualquier cámara hiperbárica, revisar las certificaciones del dispositivo no es un trámite burocrático. Es una decisión de seguridad clínica. La cámara Revitalair de Biobarica cuenta con COFEPRIS —la certificación regulatoria de México— además de FDA, CE y las habilitaciones de más de 60 países.
Atmósferas adecuadas: ni más ni menos de lo que el paciente necesita
Uno de los puntos más prácticos del testimonio del Dr. García tiene que ver con la tolerabilidad del tratamiento. En la medicina hiperbárica, las atmósferas —la presión a la que se administra el oxígeno— determinan tanto la eficacia terapéutica como la experiencia del paciente.
"A veces nos da un poco de temor clavarse mucho en las atmósferas que da la cámara hiperbárica, pero hay que identificar para qué lo querés específicamente. Para mi tipo de cirugía, las atmósferas que tiene Biobarica son más que suficientes para que las pacientes tengan un buen resultado."
Y agrega un dato que habla directamente de adherencia al protocolo:
"En la práctica, tiene menos efectos secundarios y los pacientes la toleran. Me ha tocado ver que los pacientes a veces sientan ese zumbido en el oído o no toleran tanta presión en otros equipos y terminan bajando."
La tolerabilidad no es un detalle cosmético: es un factor clínico. Un paciente que abandona el protocolo a mitad de camino no obtiene los resultados esperados. La medicina hiperbárica solo funciona cuando el protocolo se completa. Y un equipo que el paciente tolera bien es un equipo que garantiza la adherencia.
El consejo para el colega que todavía duda
Cuando el Dr. Verdini le pregunta qué le diría a un colega indeciso —de cualquier especialidad, no solo cirugía plástica— el Dr. García ofrece una orientación concreta:
"Hay que identificar para qué lo querés específicamente. Para lo que hacemos comúnmente, las atmósferas que tiene Biobarica son más que suficientes."
La recomendación implícita es clara: no sobredimensionar la complejidad de la decisión. La cámara hiperbárica no requiere infraestructura especial, no demanda personal altamente especializado y las atmósferas que ofrece Biobarica cubren el espectro de aplicaciones más frecuentes en cirugía plástica, traumatología, neurología, angiología y otras especialidades.
El Biobarica Global System acompaña esa integración con protocolos clínicos validados por especialidad, capacitación continua, software de gestión de pacientes y soporte técnico remoto —todo disponible desde el primer día, para que el médico no tenga que resolver solo ninguna variable del proceso.
Conclusión: evidencia construida sesión a sesión
Lo que el Dr. Salvador García describe desde Guadalajara no es una promesa ni una hipótesis. Es el resultado de tres años de práctica sistemática, con protocolo definido, pacientes seleccionadas y registro clínico que respalda cada afirmación.
99 de cada 100 pacientes sin complicaciones en las heridas. Menos inflamación. Mejor cicatrización. Recuperación más rápida. Y un médico que empezó con incertidumbre y hoy le dice a sus colegas que se integren a la familia Biobarica.
Esa es la evidencia que importa: la que se construye caso a caso, sesión a sesión, en un consultorio real, con pacientes reales.
Si sos médico y querés conocer cómo integrar la cámara hiperbárica a tu práctica, contactá a nuestro equipo y un especialista de Biobarica te acompaña desde el primer paso.
Entrevista realizada en AMCPER 2026, Congreso de Cirugía Plástica, Expo Santa Fe, Ciudad de México. Entrevistador: Dr. Fabrizio Verdini, enlace médico Biobarica.
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