29 de enero de 2026
2m 10s
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Después de atravesar meses de dolor, infecciones repetidas y múltiples internaciones, una paciente encontró en la terapia de oxigenación hiperbárica (TOHB) una herramienta clave para recuperar movilidad, reducir el dolor y volver a su vida habitual. Su historia refleja el potencial de la TOHB como tratamiento complementario en infecciones óseas complejas.
Un camino largo: infecciones, dolor y pérdida de movilidad
En octubre de 2023, la paciente fue internada por una infección severa en su rodilla derecha. Debió someterse a dos intervenciones quirúrgicas y a un tratamiento prolongado con antibióticos específicos.
Aunque logró regresar a casa, en noviembre sufrió una recaída y debió ser internada nuevamente. La suspensión del antibiótico —siguiendo indicación médica— provocó semanas después una infección aún más severa, con fiebre alta y un dolor incapacitante.
Durante meses no podía apoyar la pierna y requería asistencia constante para tareas básicas. Su kinesiólogo, que la acompañó diariamente, trabajó para evitar la pérdida total de masa muscular.
2025: La recomendación que cambia su rumbo
Un neurólogo de confianza le recomendó consultar por terapia hiperbárica, destacando su capacidad para potenciar la eficacia del antibiótico a nivel óseo, mejorar la oxigenación de los tejidos, reducir la inflamación y favorecer la recuperación en casos de osteomielitis o infecciones complejas.
En el Hospital de Quemados Dr. Arturo Umberto Illia, donde funciona una cámara hiperbárica Revitalair Biobarica, fue evaluada por la Dra. Mercedes Porta. Tras analizar su historia clínica, se indicó inicialmente un protocolo de 20 sesiones de oxigenoterapia hiperbárica, con muy buena respuesta, evidenciada por la resolución de los signos inflamatorios y la ausencia de nuevos episodios infecciosos.
Dada la evolución favorable, se decidió extender el tratamiento con 20 sesiones adicionales, sin que durante ni después de este segundo ciclo se registraran nuevos eventos de infección o inflamación, consolidándose así la mejoría clínica alcanzada.
“Empecé a renacer”: el momento del cambio
Al iniciar las sesiones, el cambio no tardó en llegar. La segunda aplicación marcó un antes y un después: al ponerse de pie al salir de la cámara, sintió por primera vez que su pierna tenía firmeza, hueso, que ya no era “frágil como un cristal”.
Con el avance de las sesiones:
>Disminuyó el dolor
>Mejoró la movilidad
>Pudo dejar los antibióticos en julio de 2025
>Comenzó a caminar nuevamente dentro de su casa sin asistencia
>Y recuperó incluso aspectos sistémicos de salud, como caída del cabello y parámetros de laboratorio.
Volver a vivir
Hoy pudo recuperar su rutina, retomar su trabajo de medio día y, sobre todo, volver a sentirse ella misma. Describe la terapia hiperbárica como un verdadero renacimiento:
“Después de la cámara hiperbárica, todo mejoró. Gracias a la doctora y al equipo del hospital, volví a vivir”
Su historia recuerda el poder de acompañar tratamientos complejos con terapias complementarias que marcan la diferencia y cómo una intervención adecuada puede transformar no solo la salud, sino también la esperanza y la calidad de vida de una persona.
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